Macrobioética: el dialogo, la ciencia, la tecnología, la sociedad.
La macrobioética: Inicialmente se concibió la macrobioética como una bioética de poblaciones, de multitudes de personas, al abarcar un concepto más amplio en contraposición con la macrobioética, que es la ética de la persona. Hoy en día se dice que es un capítulo de la bioética que aborda temas como justicia sanitaria, asignación de recursos, el medio ambiente y ecología social. La tarea específica de la macrobioética es la de promover una reflexión a cerca de las reflexiones que hacen posible la vida y la vida de perpetuarse.

El dialogo: Es una modalidad del discurso oral y escrito en la que se comunican entre dos o más personas, en un intercambio de ideas por cualquier medio.
También se usa como tipología textual en lingüística y en la literatura cuando aparecen dos o más personajes que usan el discurso diegético, llamados interlocutores. En este sentido constituye la forma literaria propia del género literario dramático y , como tal, se divide en parlamentos o peroraciones entre personas que se dirigen mutuamente la palabra.
La ciencia: Investiga la naturaleza del conocimiento científico y la practica científica. Se ocupa de saber, entre otras cosas, cómo se desarrollan, evalúan y cambian las teorías científicas, y de saber si la ciencia es capaz de revelar verdades de las "entidades ocultas" (o sea, no observables) y los procesos de la naturaleza.
La tecnología: Es el conjunto de conocimientos técnicos, ordenados científicamente, que permiten diseñar y crear bienes y servicios que facilitan la adaptación al medio ambiente y satisfacer tanto las necesidades esenciales como deseos de las personas.
La sociedad: Es el conjunto de personas que interaccionan entre sí y comparten ciertos rasgos culturales esenciales, cooperando para alcanzar metas comunes.
La sociedad es la cuna del ser humano. Es por medio de ella, que nosotros, podemos desarrollarnos como tal; ya en la antigüedad, se tomaban muy en cerio el tema de la sociedad, y fue así como Aristóteles, en la antigua Grecia antes del nacimiento de cristo, manifestaba de que el hombre era un ser social por naturaleza.
Macrobioética: el dialogo, la ciencia, la tecnología, la sociedad.
En este artículo se pretende reflexionar a cerca de las paradójicas, relaciones que se dan entre ciencias, tecnología y sociedad. Para ello se matizan dichas relaciones a partir de la cosmovisión que determinan como fenómeno que deben ser relacionados con fundamentos de la bioética como ética aplicada, y más específicamente la macrobioética.
En primer lugar se miran las relaciones creador/criatura hoy para acercarnos al concepto de "naturaleza creada" o "nueva naturaleza", y desde allí referirnos ala tecnología como esa realidad que insita al hombre de hoy a indagarla en su "aparecer", casi con el mismo mayor asombro con el que la presócraticos trataban de interpretar la physis.
La tecnología se ha convertido en otra naturaleza por descubrir (fenómeno) con interrogantes sobre su capacidad de potenciar y realizar esas capax dei, pero al riesgo de instrumentalizar o convertir al hombre en un dispositivo más.
La bioética actual entonces como brújula que muestra caminos, que orienta a ese ser, que por momentos se pregunta si esa capacidades creativas se volverán contra sí mismo, el reto se nos desplegó como ese imparactivo tecnológico que nos hace dudar sobre quien es el medio y quien es el fin, por ello proponemos relacionar el ser y hacer como herramienta que puede guiar el análisis ético de la acción científica y tecnológica.
Desde el "asombro" inicial de los griegos al contemplar el orden y armonía del universo, que los llevó a buscar ese arqué que permite una comprensión a partir del logo de esa naturaleza cercana pero distante y ajena, que se presentaba violenta aveces en los terremotos y tormentas, pero amable para dejarse conocer en algunas de sus particularidades , el hombre ha ejercido imago viva dei que lo posibilita a ejercitar el mandato del génesis de dominar y sofocar la tierra realizada esa capa dei que lo ha llevado cada vez de manera más vertiginosa a pasar de criatura a creador.

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